A horas del inicio de los Carnavales Ayacucho 2026, los mercados tradicionales de la ciudad ya viven el pulso festivo que caracteriza a esta celebración. En el Mercado F. Vivanco, uno de los centros principales del comercio popular, los vendedores han intensificado la oferta de instrumentos musicales y artículos tradicionales que acompañan el canto, la danza y la expresión colectiva del carnaval.
En el puesto N.º 4, Leonarda Curi, comerciante ayacuchana con más de una década dedicada a este rubro, ofrece las tradicionales tinyas huamanguinas, instrumento infaltable en las comparsas carnavalescas. “Estamos vendiendo tinyas desde hace más de diez años y también realizamos reparaciones desde hace cinco. En carnavales siempre hay bastante movimiento”, comenta.
Los precios varían según el tamaño y el acabado: desde 30, 35, 60 y hasta 70 soles, lo que permite atender tanto a comparsas organizadas como a familias y vecinos que participan de manera espontánea en las festividades. Cada pieza conserva la técnica artesanal tradicional: aro de madera, membranas de cuero de cordero o de cerdo, y en el caso de los bombos, cuero de chivo, para lograr una mejor sonoridad.
“La tinya tiene que sonar fuerte, porque el carnaval es canto, alegría, emoción, pero también protesta y sentimiento”, señala la comerciante, resaltando el valor simbólico del instrumento. Para ella, el carnaval no distingue edades.
Además de tinyas y bombos, el puesto ofrece una variada gama de artículos propios de la festividad: sombreros tradicionales huamanguinos, negros y blancos; quijadas, indispensables para animar las comparsas; esquelas, rascadores, campanillas, así como vasijas artesanales para transportar bebidas tradicionales como la cañita o el pisco, muy demandadas durante los recorridos carnavalescos.
Entre los productos que más llaman la atención figuran pequeños recipientes decorativos con figuras de toritos y correas, así como los llamados “cachiritos”, utilizados especialmente por los jóvenes durante las celebraciones.
Respecto a la afluencia de visitantes, Leonarda señala que, si bien se observa la llegada de turistas, persisten dificultades que afectan al comercio. “Los visitantes se quejan del estado de la carretera y del alza de los pasajes, que han llegado hasta 180 soles. Eso hace que muchos teman venir”, explica. Las lluvias intensas y el deterioro de las vías también generan preocupación entre los comerciantes.
No obstante, en comparación con el año anterior, la expectativa es positiva. “Ahora hay más comparsas nuevas, incluso de Huanta. Están comprando instrumentos, vestimentas, todo lo que se necesita para participar”, afirma, destacando que este incremento dinamiza las ventas y revitaliza la tradición.








