La danza de los Reyes de Cangallo es mucho más que una expresión festiva. Se trata de una manifestación profundamente religiosa que, desde hace siglos, articula fe, memoria e identidad colectiva en esta provincia ayacuchana.
Una reciente investigación rescata los orígenes históricos de esta tradición, vinculados a celebraciones europeas introducidas en el Perú durante la colonia y transformadas, con el paso del tiempo, por la cosmovisión andina. En Cangallo, esta adaptación dio lugar a una práctica singular que conserva su carácter católico y, al mismo tiempo, expresa rasgos propios del mundo andino.
La festividad involucra a toda la comunidad. Pastores y pastoras —niños, jóvenes y adultos— recorren los Belenes familiares con cantos, zapateo y música ritual, en una dinámica donde no existen distinciones sociales y el único requisito es conocer el baile.
Instrumentos tradicionales como la sonaja, los personajes simbólicos y los espacios de adoración cumplen un rol central en el desarrollo de la fiesta, que se extiende durante varios días y culmina con encuentros nocturnos de comparsas que ponen a prueba la destreza de los bailarines ante el público.
La danza de los Reyes fue reconocida como Patrimonio Cultural de la Nación tras un proceso de investigación técnica y recopilación de testimonios locales, consolidando su valor histórico, espiritual y social.






