El Museo Joaquín López Antay, uno de los espacios culturales más significativos de Ayacucho, atraviesa un proceso de evaluación interna para ampliar y modernizar su oferta. Su directora, Patricia Mendoza, explicó que la institución nació como un proyecto familiar para rescatar la memoria del maestro artesano, luego de que su obra quedara sin un espacio permanente de exhibición.
La creación del museo implicó un trabajo personal intenso y sostenido: desde mediación con visitantes hasta labores de limpieza, mantenimiento y gestión. Este esfuerzo permitió consolidar un espacio cultural que hoy recibe un flujo constante de público, pero que enfrenta limitaciones estructurales y funcionales.
Entre los retos identificados se incluyen la necesidad de ampliar ambientes, actualizar la museografía, implementar accesibilidad para personas con discapacidad, ofrecer guiados en quechua y desarrollar programas inclusivos para población neurodivergente. Mendoza recalcó que un museo moderno no solo exhibe piezas: construye un puente educativo entre la población y su patrimonio cultural.
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